martes, 17 de septiembre de 2013

No estas solo

- Me siento solo, terriblemente solo

- No estás solo, estas terriblemente acompañado

- No entiendo, nacemos solos, morimos solos

-  No nacemos solos, somos concebidos por la unión de dos cuerpos, energía fusionada, de sentimientos encontrados. Nos acostumbramos tanto a la compañía que ante la posible existencia de la soledad creamos acompañantes, empiezas a parir como perra callejera en un rincón a múltiples fantasmas, demonios de origen por miedo a la soledad. Es tan terrible la compañía, que al momento de poder compartir nuevamente tu vida prefieres a esas sombras, les haces el amor por las noches como entregándote a una vendedora de caricias, confías en sus oscuros consejos como cordero inocente expiando tus pecados en la Iglesia del barrio. Te entregas a estas terribles compañías, te las llevas a la tumba

-  .. estoy...¿tristemente acompañado? 
Tengo una soledad 
tan concurrida 
tan llena de nostalgias 
y de rostros de vos 
de adioses hace tiempo 
y besos bienvenidos 
de primeras de cambio 
y de último vagón. 

Tengo una soledad 
tan concurrida 
que puedo organizarla 
como una procesión 
por colores 
tamaños 
y promesas 
por época 
por tacto 
y por sabor. 

Sin temblor de más 
me abrazo a tus ausencias 
que asisten y me asisten 
con mi rostro de vos. 

Estoy lleno de sombras 
de noches y deseos 
de risas y de alguna 
maldición. 

Mis huéspedes concurren 
concurren como sueños 
con sus rencores nuevos 
su falta de candor 
yo les pongo una escoba 
tras la puerta 
porque quiero estar solo 
con mi rostro de vos. 

Pero el rostro de vos 
mira a otra parte 
con sus ojos de amor 
que ya no aman 
como víveres 
que buscan su hambre 
miran y miran 
y apagan mi jornada. 

Las paredes se van 
queda la noche 
las nostalgias se van 
no queda nada. 

Ya mi rostro de vos 
cierra los ojos 
y es una soledad 
tan desolada.


Mario Benedetti – Rostro de vos

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